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Las cinco herramientas de los miles de embajadores amateur de Israel

En 2003 los amigos Gur y Ariel, después de haber ganado un concurso de debate de Oxford, constituyeron Debate Ltd, una consultora de negociación y argumentación con sede en Tel Aviv. En 2010, han firmado un contrato con el Gobierno de Israel, en particular con el nuevo Ministerio de Diplomacia Pública y Asuntos de la Diáspora, del conservador Gabinete de Netanyahu. El contrato fija que celebrarán unos 200 seminarios explicando a ciudadanos de a pie y también líderes de opinión, cómo defenderse de las opiniones anti-israelíes. Piensan en una legión de embajadores aficionados defensores de la  de la causa, que tienen influencia cuando viajan por el mundo. Es parte de la Hasbará, la «explicación», el movimiento de defensa de la causa israelí por el mundo entero.

Estos son los cinco principios básicos que explican en los seminarios:

1. Ten clara la terminología: por ejemplo, dicen, el 95 por ciento de la barrera de seguridad que se ha levantado alrededor de Judea y Samaria es una verja, pero la mayoría de la gente la llama «muro». Otras palabras a evitar son «apartheid», «asesinatos» – prefieren «terrorismo» -, etc.

2. Es bueno utilizar analogías: por ejemplo, ¿por qué se castiga a todos los palestinos si sólo unos cuantos son terroristas? Se puede acudir a la analogía del 11S: ¿Por qué nos «castigan» a todos con los controles de seguridad en los aeropuertos después del 11S? 

3. Exigir que el otro se ponga en la piel de uno: se supone que explicándole a la gente la situación de Israel, uno entiende los desafíos imposibles que se le exigen al pequeño país.

4. Referencias cruzadas, es decir, las contradicciones internas de los anti -Israel cuando abordan un asunto (por ejemplo, el reconocimiento de la democracia, que luego no exigen a los palestinos).

5. Comparar la justicia: hay protestas por violaciones de los derechos humanos en Israel, pero no en China o en Sudán, dicen.

Los principios se enseñan en un seminario muy interactivo y en el que se prioriza la emoción sobre la razón. Entre los 200 seminarios, algunos se reservan para un grupo de élite en el que hay deportistas, actores y actrices, ejecutivos de éxito… A 70 guías turísticos se les ha incluído en el listado.

Por supuesto, la iniciativa ha tenido algunas críticas, pero el ministro de la cosa, Yuli Edelstein, está muy satisfecho con ella.

Debate Ltd. cobra «una fracción de los honorarios habituales: 350 shekels por hora». Es decir, unos 75 euros la hora. Si cada seminario es de 8 horas, por los 200 seminarios estamos hablando de 1.600 horas de seminarios, por 1,2 millones de euros. Yo no le haría un feo a un contrato así, con independencia de lo que me guste la causa, que no me gusta mucho en este caso… 

(Artículo del Jerusalem Post sobre los seminarios)

Posiblemente el discurso más extraño de la década

… Al menos el más extraño de los pronunciados por ningún presidente en los últimos tiempos. Sí, se trata del discurso de Evo el otro día, que Josué González ha logrado completo y que te dejo aquí:

Extraño discurso de Evo

Se trata de aquel en el que asocia el consumo de pollo con la homosexualidad y la falta de pelo europea con la contaminación del planeta. También da recomendaciones sobre los platos a utilizar, las patatas holandesas en comparación con las de su tierra, etc.

(En la presentación de la película de Stone el otro día, debo decir que Evo fue la estrella indiscutible, y que hizo un discurso más o menos equilibrado y emocionante, ataviado con unas discretísimas zapatillas de deporte y una chaqueta. Evo era más un minero revolucionario que un líder nacional. El tipo sabe lo que representa y lo hace bien para su público).

Llámalo diplomacia pública, o simple propaganda

En el Palacio de Congresos de Madrid el lunes entran por la puerta 1 en torno a 200 militantes de ONGs de izquierdas, mezclados con inmigrantes venezolanos, bolivianos, peruanos… Por la puerta 2 la prensa. Por la puerta 5 las autoridades. Socialismo bolivariano hasta cierto punto: cada uno por su sitio. De hecho, no creo haber visto más obsesión con la seguridad en ninguna otra ocasión: ni mucho menos en los actos electorales en Colombia, por poner un ejemplo.

Se presenta la película de Oliver Stone, claramente apoyada por el Gobierno de Venezuela. Se trata de Al Sur de la Frontera (South of the Border), una hagiografía maniquea sobre Chávez. En la presentación participan los presidentes Fernando Lugo (el sacerdote que ya ha reconocido uno de los varios hijos que se le atribuyen) y Evo, que nos había dejado por la mañana la etérea acusación de que Aznar había apoyado un golpe de Estado en su país.

No está nada mal la peli (confieso que me fui a mi pesar pasado un rato), pero tienes que ir preparado para una buena sobredosis de simplicidad. Aparece un Chávez resistente, cercano, nada payaso, dispuesto a hacer «una revolución pacífica pero armada». Claro que la película – al menos lo que yo vi – se queda en los inicios de su «revolución bolivariana». Los desfases, desplantes, amenazas, excesos y persecuciones de los últimos años no se muestran ni se explican en la película. Entretenida: deberías verla.

Y se monta un lío en Viena porque se exhibe una exposición, «Flores para Kim Il Sung», de arte norcoreano: ese arte realista, nacionalista, propagandista, lleno de niños, mujeres y trabajadores felices y sonrientes. Una ofensa para algunos que rechazan que un país como Austria auspicie a una dictadura terrible como la de Corea del Norte.

Una exposición muy similar en Barcelona, «Corea del Norte: el peso de la Historia»Â , se está exhibiendo en este momento con apoyo público en la Casa Asia, y no hay ningún problema. Cómo me gusta vivir en este país (bueno en aquel, que sigo en Israel).

Dos muestras más de Diplomacia Pública, o de pura propaganda con la excusa del arte.

Delincuentes, no terroristas; local, no internacional; policía, no ejército

Vamos aprendiendo de terrorismo en todo el mundo. Los terroristas, como explican los estudiosos (te pongo abajo un par de artículos y una pequeña bibliografía), son actores racionales que buscan motivos políticos (generalmente echar a alguien de un territorio) asustando a la gente más allá de las víctimas directas de sus ataques.

Por eso, porque son actores racionales, conviene entender cómo comunicar en casos de ataques. Estoy en Tel Aviv (más bien en un triste hotel a las afueras) ayudando a la Unión Europea con un comité de expertos sobre la cuestión.

A los terroristas hay que tratarlos como delincuentes, no como actores políticos: delincuentes, asesinos, eso es lo que son y como tal hay que llamarlos. Lo demás les ensalza. No son buenos los juicios colectivos, ni los tratamientos agrupados. Mejor aislarlos real y simbólicamente. Mejor mostrar sus fotos policiales con sus numeritos, o mostrarlos como a Abimael Guzmán en aquella caja y con uniforme carcelario de rayas.

No existe el terrorismo internacional (Obama no uso ese término ni una sola vez en su famoso discurso de El Cairo en junio). Existe el extremismo, el fanatismo, la delincuencia. Hablar del terrorismo internacional les hace sentirse internacionales y parte de algo más grande.

No existe, por supuesto, una guerra contra el terror. En Colombia del terrorismo se ocupa el Ejército. En España, la Policía. Es un marco muy distinto. En uno hay una guerra – justo lo que los terroristas quieren -. En el otro, una persecución de delincuentes.

Sólo se les gana si sus gobiernos ayudan, como sabemos bien los españoles, en nuestra larga historia de relación con los franceses y ahora los portugueses en la lucha contra ETA. Por eso es tan equivocada, dicen, la posición de Uribe en Colombia enfrentándose a Venuzuela, que podría ser de tanta ayuda (si Chávez quisiera, claro, que es mucho suponer).

Afganizarse es buena idea. Así es como describen nuestros militares el hecho de «fundirse» hasta donde es posible con la población local. No llegar con las miras de visión nocturna asustando al personal, sino – también – con el pico y la pala. El problema de los reclutadores de terroristas es que cubren «servicios» (reales o simbólicos, racionales o expresivos) que otros no ofrecen. Hay que proveer de esos servicios para evitar el reclutamiento de terroristas.

Leo todo esto y algo más en varios lugares, que ahora me vienen, en esta pacífica ciudad, a la memoria, y que retomo de mis archivos.

  • «Terrorism Studies: Social Scientists do Counterinsurgency», Nicholas Lemann, The New Yorker, 26 de abril, 2010.
  • «Containing Terror», Philip Mudd, Newsweek, 17 de mayo de 2010
  • A Question of Command: Counterinsurgency from the Civil War to Iraq, Mark Moyar.
  • How Terrorism Ends: Understanding de Decline and Demise of Terrorist Campaigns, Audrey Kurth Cronin.
  • The Management of Barbarism, Abu Bakr Naji.
  • Radical, Religious and Violent: The New Economics of Terrorism, Eli Berman.
  • Dying to Win: The Strategic Logic of Suicide Terrorism, Robert Pape.
  • Counterinsurgency, David Petraeus

Apuntes sobre valoración de los líderes y candidatos

1. A pesar de lo que se dice, no es verdad que la política esté cada vez más personalizada. Las investigaciones al respecto son contradictorias.

2. En sistemas presidenciales como el estadounidense y los latinoamericanos, la confrontación se produce entre un presidente y un partido sin cara definida, porque el adversario sólo se conoce cuando queda poco para la elección. En Europa la política está más personalizada porque hay confrontación entre dos líderes.

3. Gobernar suele acarrear descenso en la popularidad. Un autor afirma irónicamente: «Si un presidente quiere ser popular al dejar el cargo, o 1) es Dwight D. Eisenhower, o 2) debe presentar la dimisión el día después de su nombramiento» (Mueller en «Presidential Popularity from Truman to Johnson«, 1970).

4. Algunos sugieren ciclos regulares: popularidad alta al llegar (efecto «luna de miel»), pérdida en los tres años siguientes, y subida relativa al final del mandato.

5. «La propensión del elector a ajustar sus opiniones en línea con sus predisposiciones y preferencias políticas ha sido interpretada tradicionalmente a partir de la necesidad de evitar la disonancia cognitiva y mantener el equilibrio perceptivo. El individuo se siente más cómodo cuando la información que recibe es coherente con sus opiniones. Si no es así, experimenta una sensación de disonancia cognitiva, un malestar psicológico que le empuja a reconciliar sus opiniones con la información discrepante. La distorsión desempeña así una función psicológica que consiste en preservar la coherencia interna, evitando potenciales conflictos e incoherencias y protegiendo al votante de las complejidades de la vida política».

6. El partido es un atajo: los ciudadanos y ciudadanas son perezosos en el uso de los recursos coginitivos. Recurren a atajos como los partidos para compensar su falta de información política. El individuo no tiene así que evaluar cada cosa, sino que cada cosa queda acoplada en su estructura cognitiva rápidamente.

7. De hecho, el elector presta más atención a la información que se ajusta a sus preferencias.

8. Cuando alguien evalúa la personalidad de un líder, está ahorrando esfuerzo, tiempo y dudas sobre asuntos políticos. En el líder resume un montón de información política diversa.

9. Pero la consideraciones personales sólo importan en la medida en que dan sentido a argumentos justificables públicamente. A asuntos políticos relevantes para una población.

10. Los medios conceden más tiempo a los candidatos con mejor apariencia física y con más habilidades comunicativas, atendiendo a criterios de pantalla.

11. Hay abundante literatura científica sobre la influencia de las características físicas y cómo éstas ofrecen claves a los electores. La apariencia física condiciona la percepción de competencia  e integridad. Ligeras alteraciones en la fisionomía de los candidatos pueden tener el mismo efecto. Un simple retrato de los candidatos permite a la gente precedir si ganarán o perderán con bastante precisión.

12. Se tiende a identificar lo masculino con los instrumental (fuerza, decisión, estabilidad, control) y lo femenino con lo expresivo ( empatía, compasión, dedicación).

13. La educación, la sanidad, los asuntos sociales, en el tipo femenino. La defensa y las finanzas, en el tipo femenino.

14. No hay conclusiones científicas en cuanto al papel del género del candidato en la elección.

15. Los candidatos suelen tener mejores resultados en sus lugares de procedencia.

16. Hay muchas taxonomías de los atributos del liderazgo, pero dos emergen en casi todos los estudios: Compentencia e Integridad.

17. ¿Cuáles de las características influye más en la valoración? Depende del contexto. Por ejemplo: antes del Watergate, Nixon gozaba de una reputación de hombre honesto y recto. Clinton ya había tenido líos sexuales antes del caso Lewinski. La respuesta del público no fue la misma, entre otras razones, porque sus expectativas eran muy distintas en cada uno de los dos casos. Castigaron a Nixon y no a Clinton.

18. Aunque la gente de hoy está más formada que la de ayer, no tiene un mayor conocimiento político.

19. No está nada claro que a los sofisticados (más formados, más «racionales», más cultos) les importen más los temas y menos los personajes, o que los menos formados prefieran guiarse por los personajes más que por los temas. Hay resultados contradictorios en las investigaciones. Todo depende del contexto.

20. Se ha constatado que al ver un debate por televisión se da más importancia a los asuntos personales y menos al contenido sustantivo de las discusiones, en comparación con quienes escuchan el debate por radio.

Extraído del libro Líderes políticos, opinión pública y comportamiento electoral en España, de Guillem Rico (CIS, 2009). Una excelente tesis doctoral que es la mejor compilación teórica y de datos que he visto sobre la cuestión. Imprescindible para académicos. Qué buenas son estas monografías del CIS, y qué feas sus portadas azules inexpresivas.

La fauna de los consultores

Aquí te dejo este artículo sobre la consultoría electoral y la abundancia de impresentables figurones en el sector. Lo acaba de publicar la revista Politics en español. Te lo transcribo aquí también.

Se lo dedico a Daniela y Magali, que se fueron a la cama en Bucarest mientras yo me quedaba un rato escribiendo. Cuando llegué dormían. Al día siguiente nos pegamos un paseo divino por la ciudad destartalada.

Sobre la fauna de los consultores. Carta de un presidente latinoamericano a una candidata

 Querida candidata:

 Me preguntas si debes o no contratar a un consultor internacional para tu campaña. Te diré en primer lugar que los consultores internacionales son como los coches oficiales de marca: quizá no sean estrictamente necesarios, pero si no tienes uno no pareces importante. Por tanto, recomiendo que tengas uno a mano, aunque solo sea por  estética. Es fácil que sus servicios te los pague algún empresario que quiera hacerte un favor. Otras prestaciones  más “tangibles” son más difíciles de sufragar de esa manera, y pocos países en el mundo exigen como México que los consultores sean nacionales. Sí, te explicaré después que un consultor (o una consultora) puede ayudarte más que como simple elemento exótico, pero antes quiero prevenirte de algunos posibles inconvenientes.

 Mi recomendación primera es que busques a alguien de los que se promueven poco. Esos tipos se aplican bien en su negocio y ejercen bien, a veces con exceso, sus propias relaciones públicas, de manera que las campañas que dicen ganar las proclaman a los cuatro vientos y las que pierden no las cuentan nunca. Esto a los políticos nos sorprende mucho, porque casi siempre sabes al empezar una campaña las probabilidades que tienes de ganar. Las campañas son ganadoras o perdedoras ya desde el principio, y luego se hacen bien o se hacen mal. Pero el punto de partida es esencial. Mira, yo he visto en los últimos meses una decena larga de consultores que dicen haber asesorado a Obama (y me temo que a la oreja de Obama sólo llegaban los consejos de sus dos Davids, Plouffe y Axelrod, hoy en la nómina de la Casa Blanca). Sin embargo, aún no he visto a nadie que confiese haber asesorado a McCain (los de Bush lo están quitando de su currículo).

 Desconfía también de quien se apropia de los éxitos, diciendo “gané la campaña del candidato x”. Te tomarán por un yogur y pensarán que eres tonta o que no tienes criterio. Cuando te equivoques (quizá siguiendo su consejo), saldrán por la puerta de atrás con disimulo. ¿Tuviste noticias de la “niña de Rajoy”, aquella con la que el candidato conservador español terminó su primer debate presidencial frente a Zapatero en 2008? El gran fiasco de la campaña. Pues al día siguiente la niña no tenía padre. Nadie se responsabilizó de la tontería aquella: una niña mediocre cuya historia era leída sin sentimiento por el candidato. Los reputados consultores que habían estado con el candidato preparando el debate aún no han reconocido si fueron ellos quienes idearon tal adefesio.

 No te fíes tampoco de los que ponen en su portfolio que “han dirigido 300 campañas” (yo he llegado a ver que alguien decía haber dirigido 600). Si alguien dice haber dirigido 300 campañas, y en el caso de que tuviera 50 años de experiencia, eso significa que dirige cinco campañas al año, todos los años, durante tres décadas. No hay nadie en el mundo, y tú como candidata lo sabes, que pueda dirigir cinco campañas al año y durante tanto tiempo. Puede participar en ellas, pero no dirigirlas, que es muy distinto. El otro día recibí aquí en Palacio a dos consultores internacionales a tomar un café, porque me lo había pedido el presidente Mujica de Uruguay. Me pregunto si habrán apuntado entre sus campañas dirigidas también la mía, aunque aquello fue un café corto y ya sentado cómodamente en la Presidencia…

 Luego viene esa tribu de los que se dicen asesores por enviar un memorando, o por participar en una conversación con el candidato o con alguien de su equipo. Incluso hay quienes cuentan campañas por haber hecho para ellas un vídeo o un argumentario, o por haber hecho un media training. Cuando ganes, candidata, no te extrañe tener noticias de decenas de consultores que dicen haber pasado la noche electoral en tu despacho contigo. Como saben que nadie puede desmentirles…

 Cuidado con los bocazas. El inigualable Dick Morris escribió Behind the Oval Office después de su distanciamiento de la pareja Clinton, y antes de convertirse en uno de los conversos conservadores más frecuentes en la televisión estadounidense. En una de las ediciones del libro, Morris publica incluso los memorandos con que despachaba con el presidente Clinton. Por supuesto, en sus memorias de aquella época inefable de Lewinski e impeachment, Morris es el héroe detrás de cada acierto y el ignorado detrás de cada fallo…

 Yo prefiero, ya digo, contar con gente más modesta a la que no le basta hacerse una foto contigo para decir que te han ayudado. Esos habitualmente no están en los papeles, ni van por ahí contando a quién ayudan. Son como los buenos médicos, los buenos abogados o los buenos sacerdotes, que obviamente no cuentan nada de aquellos a quienes atienden.  

 Hay muy buenos asesores por ahí: gente que por haber estado en más campañas que tú sabe cómo se organiza de forma óptima la tuya. En muchos casos eso es lo mejor que pueden ofrecerte: organización y procedimientos. Te explicarán quién debe formar tu equipo más allá del comité electoral típico y los comités asesores inmensos con los que satisfacer el ego de los políticos amigos. Te anticipo que van a recomendarte rodearte de un equipo pequeño pero sólido. Básicamente ocho o diez personas: tú, dirección de campaña, publicidad, encuestas, medios, movilización, agenda, discurso… Los ocho en la sala de guerra o como lo quieras llamar: núcleo duro, cuartel general, comando de campaña…les gustan las metáforas militares.

 Mi consultor se obsesionaba con la necesidad de mantener todos los días una reunión a primera hora de la mañana para revisar el día anterior, fijar el mensaje del día en que estábamos, prever agenda para la semana siguiente y grandes hitos para el mes, y tomar decisiones en equipo. Yo no estaba en muchas de ellas, porque estaba en el terreno, pero me llamaba mi jefe de campaña para contarme. Funcionaba como un reloj. Hazlo tú también.

 Es mejor que no tengas demasiados interlocutores porque te van a volver loca. De esto todo el mundo cree que sabe. Y cuando tengas el spot ya producido habrá alguien que dirá que mejor un poquito más grande el logo, mejor añadir un artículo al eslogan, o mejor más morado el color de fondo… Es preferible que cuando decidas quién manda en cada área, respetes su mando. En una campaña no hay tiempo para asambleas: no hay democracia sino decisiones, órdenes y ejecución. Perdona que me ponga tan extremo, pero a mi me fue bien así.

 En ese mismo sentido, mejor un consultor que dos, y mucho mejor que tres o cuatro. Como la comunicación no es una ciencia, sino un oficio más bien intuitivo, lo que suele resultar de juntar a cuatro consultores en una sala es más bien explosivo: cuatro pavos luciendo su plumaje ante la hembra (la candidata o el candidato). No, no suele funcionar: no hay acumulación de inteligencia cuando más asesores hay: más bien al contrario. Escoge al tuyo y fíate de él o despídele sin contemplaciones cuando pierda tu confianza. Pero que no te ofendan sus críticas. En buena parte le pagas para que te critique. El o ella tendrá más sangre fría porque los consultores lo ven todo sin servidumbres políticas ni ambiciones personales, tan abundantes en nuestro mundo.

 Si te decides a contratar a alguno de esos consultores, tienes que contar con él o con ella directamente: no lo pongas a reportar a nadie que no seas tú, porque será más frío y más sincero que los miembros de la campaña y eso te ayudará. Esa cualidad la pierdes si reporta a terceros. Un buen consultor no tiene problema en integrarse en el equipo, pero habla con el candidato y da cuentas al candidato.

 Exígele que comprenda tu país, tus circunstancias, tu situación. Que no aplique necesariamente lo que ha visto en cualquier campaña ganadora. Lo que gana en un sitio puede perder en otro. Puede inspirarse, claro, en los trabajos anteriores, pero no debería trasladar nada tal cual a tu campaña, sin adaptarlo.

 No aceptes cualquier cifra. Ellos se dicen entre sí que no se mueven por menos de 200.000 dólares, pero yo he comprobado muchas veces que pueden trabajar por una fracción si el trabajo les motiva, si creen que tú puedes ganar y si piensan que tendrán acceso a una futura presidenta como tú.

 Como sabes, eso de la comunicación política es más un oficio o una artesanía que una profesión o una ciencia. Por eso, si tu consultor te parece intuitivo y más o menos sensato, hazle caso y pídele criterio. Ellos suelen tener una visión más cercana a la del ciudadano medio, no tan sesgada como la de los políticos habituales que te rodean.

 Y, por supuesto, no cometas la famosa falacia del post hoc ergo procter hoc (traducido, “como pasó después, debe ser por lo que sucedió antes”), tan habitual en la comunicación política. Según esta falacia, si ganas todo lo que hiciste estuvo bien: tu estrategia, tu publicidad, tu presencia en la web, tu mensaje, tú misma … y tu consultor. Y si perdiste todo estuvo mal. No es así, por supuesto: hay excelentes consultores que ayudan en campañas perdedoras y malísimos consultores que ayudan en campañas que ganan. Ganar o perder no es el criterio para seleccionar. El criterio debe ser la inteligencia política, la experiencia, el conocimiento del funcionamiento de la opinión pública, la capacidad de trabajo y de organización, y las buenas vibraciones.

 En la fauna de consultores en el mercado creo que podrías distinguir varias especies. Están primero los investigadores, los polsters, los encuestadores: que entiendan de cualitativo y de cuantitativo a la vez. La diferencia entre ambos está más que superada ya y te vendrá bien alguien que maneje los dos métodos: que haga buenas encuestas y también modere buenos grupos de discusión.

 Hay una especie distinta: luminosa, fluorescente, original, un poco freaky: los publicitarios. Es esta especie como el león en el zoo: todo el mundo se fija en él. Un spot de 30 segundos o una valla son muy llamativos y se llevan todos los parabienes y las felicitaciones si se gana. Incluso aunque sean malos anuncios: si se gana, pasarán por buenos. Ya sabes “post hoc ergo procter hoc”. Pide a tus creativos que hagan anuncios para ganar elecciones, no para ganar un león en Cannes.  

 Cuídate mucho de caer en las garras de la especie de los consultores 2.0. ¡Cielos, éstos se han multiplicado como conejos en los últimos años, especialmente desde lo de Obama! Te ofrecen lo de Obama como si tú fueras Obama: como si tu país fuera Estados Unidos, tu partido el Partido Demócrata o el Center for American Progress… Ofrecen todos lo mismo. Ya sabes: un millón de amigos en Facebook, en versión Roberto Carlos 2.0; un canal en Twitter para convencer a los convencidos, etc. No pagues más de lo que cuesta, por favor, y que te lo tengan en quince días, que ya está todo inventado y lo que esté por venir no ha llegado aún.

 Creo que quien mejor te podrá ayudar es la especie de los narradores, los story tellers, una nueva pero pujante especie de consultores que te hablarán de relatos y escenografías. Yo he aplicado la metáfora dramática en mi campaña y funciona. Funciona muy bien y puedo explicarte cómo en un par de horas.

 Ojalá encuentres un mirlo blanco de esos que entienden de todo sin arrogarse excelencia en nada. Alguno de esos que ha estado en un puñado de campañas bien, y no en un centenar mal. Uno de esos que sabe trabajar en equipo, que deja buena impronta en el candidato y en su equipo, y muestra inteligencia y eficacia. Alguno de esos consultores que no hace ruido al entrar y tampoco al salir.

 Mucha suerte, candidata.

Gran Bretaña: Elecciones Radio 2.0

Philip Cowley, un profesor británico, las ha llamado las «Elecciones de la Radio 2.0″. Una vez más, los supuestos efectos de Internet en la política se han quedado en una fracción de lo prometido, y los medios de masas han vuelto a triunfar. Así ha sido, en efecto, en las elecciones británicas.

¿No se cansarán nunca los medios de las noticias sobre la próxima revolución gracias a Internet?, dice Cowley. Traerían la democracia a China. Twitter cambiaría el régimen en Irán (donde menos de un 1 por ciento de la población tiene Twitter)… Algunos datos referidos a Reino Unido.

a) El momento de cambio más claro fue el primer debate electoral, con la sorpresiva victoria de Clegg, que cambió la dinámica de la campaña: la televisión, por sorprendente que parezca, nunca había dado en Reino Unido un debate entre candidatos. Eso sí que fue novedoso.

b) El momento más memorable de la campaña fue cuando Brown fue sorprendido a micro abierto llamando a una señora mayor «prepotente» (bigoted: a aquello se le llamó el «bigotgate«). Un simple micrófono y una cámara de televisión: nada que ver con Internet.

c) Internet no produjo nada memorable: un candidato menor que puso no sé qué en Twitter y tuvo que dejar la carrera, y algunos vídeos virales.

d) Una encuesta de Opinion Matters nos contó que sólo el 9 por ciento de los ciudadanos esperaba obtener información sobre la campaña en Internet, comparado con el 63 por ciento que acudiría a la televisión, 47 por ciento a los periódicos, y el 27 por ciento a la radio.

Claro que esto no tiene gracia para las noticias….

Premio Obiang Nguema: una idea brillante de Naciones Unidas

UNESCO, la rama de Educación de Naciones Unidas acaba de crear el premio Obiang Nguema por el desarrollo de las Ciencias de la Vida. The Economist publica un artículo con estupenda ironía sobre el asunto. Por su interés, lo traduzco aquí:

UNESCO y Guinea Euatorial

UNA IDEA BRILLANTE DE NACIONES UNIDAS

No es un caníbal, digan lo que digan la prensa occidental y los difamadores opositores en el exilio. Ningún tribunal le ha condenado a él o a su familia, por llevarse fondos públicos, diga lo que diga el Senado americano o las ONG. Gana elecciones regulares, libres y justas como muchos en África Central. Cualquiera que dude del amor que le profesa su pueblo debe recordar el índice de aprobación del 95% según encuesta presidencial de noviembre pasado.

¿Por qué se preocupan entonces de la decisión de la UNESCO, el organismo de las Naciones Unidas responsable de la educación y la ciencia, de poner en marcha un premio por logros en ciencias de la vida, apoyado y pagado por el presidente Obiang Nguema de Guinea Ecuatorial? ¿No era Alfred Nobel un fabricante de armas antes de convertirse en el nombre de un premio importante?

Muchos cuestionan el régimen de Nguema, tal vez porque tomó el poder por golpe de estado hace 30 años y compite con Muammar Gaddafi de Libia como líder que más tiempo lleva en el poder en África. Por el contrario, deberían elogiar su impresionante estabilidad. Los extranjeros se quejan de la detención y asesinato de líderes de la oposición, la represión de la prensa, y el uso de los ingresos petroleros en palacios y coches de lujo. Pero los pragmáticos estarán de acuerdo con Obiang Nguema en que Human Rights Watch y otros, claramente chantajean al país. Los rumores de horrores en sus cárceles, como la tristemente célebre prisión de Playa Negro, están claramente sobredimensionados. Un relator especial de la ONU, quien describió las «inhumanas» condiciones y la  «tortura sistemática» en las cárceles de Guinea Ecuatorial fue educadamente enviado por Obiang Nguema para debatir la cuestión con el único miembro de la Oposición en el Parlamento.

Los observadores deberían centrarse más bien en la generosidad de Obiang. El nuevo premio de la UNESCO le va a costar unos 3 millones de dólares (sin incluir los honorarios de los grupos de presión y empresas de relaciones públicas que lograron para él el premio). En lugar de discutir la decisión, otras organizaciones deberían seguir el ejemplo de la UNESCO.

Todos deberían tener premios

El Programa Mundial de Alimentos, para empezar, debería pedir al Presidente de Zimbabwe fondos para establecer un premio Robert Mugabe para la productividad agrícola. A continuación, la agencia de refugiados de la ONU podría sacar unos cuantos millones de dólares de la junta de Myanmar para un premio Than Shwe para promover los derechos de las mujeres encarceladas. La Organización Mundial de la Salud seguramente podría seducir al primer ministro de Italia para que ponga algo de dinero para una medalla Silvio Berlusconi en educación sexual. El Organismo Internacional de la Energía Atómica podría decidirse por un premio Mahmud Ahmadineyad por el patrocinio de la energía nuclear pacífica.

Lo único malo de esta propuesta es que nadie pensó antes en ello. Saddam Hussein podría haber dotado un premio celebrando el multiculturalismo. Idi Amin, presidente de Uganda y gran showman, podría haber establecido un premio para la ciencia culinaria innovadora. Muchos conservadores estadounidenses desconfían de las Naciones Unidas; podrían cambiar de opinión si los amigos del ex vice-presidente Dick Cheney hubieran dotado un premio a la transparencia en el gobierno. Quizá la UNESCO podría haber creado un premio a la elegancia en el vestir en honor de Kim Jong Il o un premio a la brevedad en la oratoria a nombre del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

La creación de estos premios no debería ser un problema. Lograr que alguien lo acepte podría serlo.

La excelente comunicación de un tumor

El príncipe y la princesa son unos profesionales. Te gustará o no la Monarquía, pero te digo que son unos profesionales impecables. Lo sé, lo he vivido y lo puedo decir sin lugar a dudas. Lo mismo se puede decir del Rey y de la Casa en su conjunto. Sé que por allí hay discrepancias a veces entre la gente de prensa, y que algunos quisieran cosas nuevas y un poquito más de modernidad, pero este fin de semana la Casa Real ha hecho, con la ayuda del Clínic de Barcelona, una comunicación impecable, al hilo de la operación a que se ha sometido el Rey. Puntos favorables:

Se comunica la operación cuando el Rey está ya en el quirófano. Para evitar filtraciones, rumores y especulaciones. Un punto.

La Casa antes avisa al presidente del Gobierno, a los presidentes de Congreso  y Senado y al president de la Generalitat («anfitrión» de la operación). Dos puntos.

Rueda de prensa impecable del equipo médico en la que se explica todo con todo detalle. Perfecta comparecencia. Tres puntos.

Sábado a las 9 de la mañana, para evitar demasiado ruido. La gente durmiendo mientras se le opera y se levanta ya con el diagnóstico favorable. Cuatro puntos.

Hospital público y catalán: dos puntos más, seis puntos.

El príncipe habla a la nube de periodistas a unos cuantros metros de distancia: no es una fría declaración, pero tampoco una peligrosa rueda de prensa. Siete puntos.

Atuendo informal, buen rollo, escenas familiares: sin corbata el príncipe, abrigo en mano la princesa, sin ayudantes que les lleven el paraguas o el bolso, Letizia al lado de su esposo dejándole hablar (aprendió, sin duda), la reina amorosa todo el día allí y comiendo con el equipo médico. Ocho puntos.

El príncipe conduce su coche. Todo el mundo sabe que el tipo no conduce como cualquier otro ciudadano, pero se agradece verle al volante de su propio coche, como uno más. Otros dos: 1o puntos.

Un ensayo sobre el humor en las campañas

Carmelo Moreno, colega y profesor de la Universidad del País Vasco, ha publicado un artículo en la Revista Española de Ciencia Política, que describe el uso del humor en la campaña electoral de 2008 en España. Se titula El ‘Zejas’ y ‘La niña de Rajoy», y demuestra un mejor uso del humor por parte de Zapatero que de Rajoy. Hace un análisis de los vídeos (unos 600) que rodaron por la web, y también las especificidades de cada uno en la campaña electoral.

La introducción del artículo, las referencias a la Sonrisa de Maquiavelo, y la diferenciación de los tres tipos de humor, son una excelente referencia al uso del humor en la política.

Carmelo presenta su investigación en Bilbao, el sábado 19 de junio en nuestro Encuentro de ACOP, en la parte de comunicaciones académicas.